domingo, 1 de abril de 2012

Extraños en un tren - novena entrega (capítulo 9) - cuento (¿donde está el amor?)




Si usted llegó hasta aquí sepa que existen 8 entregas anteriores que van desde la nº 1 hasta la 8º donde termina el cuento, luego siguen los capítulos -1, -2 y -3 y ahora los capítulos 9 (esta entrega) y seguirán el 10 y el 11 donde termina definitivamente la historia, este cuento se lee en la secuencia que se fue editando.

Extraños en un tren - capítulo 9

A veces compartir es una forma de ser sincero con la propia naturalidad y sigilosamente se trata de eso, hay voces tan suaves dentro de cada uno que nunca se pierden y suben y suben hasta 80 kilómetros sobre la tierra y se tejen y entre tejen...hay redes, muchísimas redes que nos sostienen, uno a uno.

¿Cuando fue que empezaron a repetirse las estaciones?

Ella se perdió entre tanta gente gris porque así debió ser, estaba escrito, estaba pensado, estaba ya programado, ella había escrito en su piel que había muerto hacía ya demasiado tiempo y sin embargo estaba viva en la mente de muchísimas personas y realmente estaba viva y ella ahora vivía en sus otras experiencias y sabía que aquí el tren seguía pasando y pasando, repitiendo estaciones una tras otra...

[[[ Cuando tú vuelvas encontrarás la casa en su último orden,
todos los que no se encuentran seguirán allí, inencontrados
cada uno con sus zapatos marrones, sus lenguas y sus manos
diestras y siniestras con la misma melodía y sus mismas siempre máscaras,
estarán allí, acomodándose a la silla, con los ojos hinchados
mirando simplemente por una ventanilla una naturaleza deformadamente amable.
Tu vuelves y todo vuelve, contigo retorna en el beso la oxitocina segregada,
esa otra tan pequeña pantalla que engaña y hace querer al otro, hasta a ti misma.
Estas historias nuevas, nuestras, perdidas antes de nacer, condenadas, condenadamente repetidas…
¿Cuando fue que perdimos por última vez el tiempo?, ¿soñamos?,
¿Cuánto hace que no dormimos juntos en camas separadas por la distancia?,
¿cuánto que cabalgamos errores por el solo hecho de no decirnos una sola palabra?
Si, tú vuelves, siempre vuelves a la cama de los recuerdos y sábanas puestas,
diligentemente puestas, sin más preguntas ni secretos ni odios ni contradicciones,
¿Por qué deberíamos odiarnos, acaso alguna vez nos amamos tanto como para merecerlo?
No, no merecimos ni irnos ni volver ni decirnos, solo fuimos unos y otros un camino,
el mismo, tierra siena, ojos de colores, cabellos suaves y tiernos y fotos, dulces e imaginarias y distintos besos,
y tu vestido de renglones, subiéndote la falda para que tus piernas sean libres y corran
y descubran tu alma aventurera, tus maravillosas ilusiones, tu espacio, tu aire, tu silencio…los ladrillos de tu vida,
atracción de tu belleza que resuena en el otro, tu imagen inversa en mis pupilas contaminadas,
expresión enferma de ambos, olvidada por ambos, oxidadamente muerta e innecesariamente rutina.
Ahora tu regresas, cuando tu vuelvas y yo me olvide de todo esto y a curarme ya me haya ido. ]]]

Once era once y a pesar del feriado había gente por todas partes. Ya entrada la tarde iba desapareciendo la muchedumbre como el mismísimo sol se iba acostando y poniendo anaranjado, había caminado y caminado y miraba cada rostro, las miradas al suelo de tanta gente, los hombrecitos de los semáforos y así eran las piernas repetidas y repetidas y yo deseaba reconocer sus piernas alguna vez, la infinidad de taxis, el tráfico imposible de Rivadavia...Decidí volver al tren, ¿qué pasaría si yo hubiera optado por otra alternativa?, No estaba dispuesto a arriesgarme, yo era libre y sin embargo tan prisionero de mis propios sentires, era importante mantenerse "íntegro", [[[ las disociaciones son sumamente perjudiciales para la salud ]]].
Entonces llegué al tunel, ese que cruzaba por debajo de once, estaba muy abandonado y por lo visto mucha gente lo utilizaba entre otras cosas de sanitario, un linyera recostado sobre unos cartones me miró como a un bicho raro, lo miré, busqué en mi bolsillo derecho y saqué 10 pesos y se lo di en su mano sucia y agrietada, y sus ojos rojizos se clavaron primero en el billete y luego en mis propios ojos, saqué otro billete y lo coloqué arriba del anterior que aún estaba en la palma de su mano derecha. Seguramente no compraría su felicidad pero le calmaría la sed por algunos días y me sentí un poco mas tranquilo, ¿como solucionar tantas necesidades? yo no tenía hasta aquí quien apoyara 10 pesos en la palma de mi mano...entonces la vi, BB 02 volvía del tunel con una caja algo grande y apenas sostenida con dificultad por sus delicadas manos, ya no era la azafata vestida con trajecito azul sino que estaba vestida con unos jeans ceñidos a su cuerpo y remerita negra muy parecida a la mía, hasta llegué a pensar "tocamos en la misma orquesta". Cuando se acercaba perdió algo de equilibrio y la caja cedió de sus manos y cayó al suelo. 
_ Relojes...(me dijo)
_ ¿Relojes?
_ No hay mejor regalo que un pedazo de tiempo.
Levanté la caja y me dispuse a cargarla por ella, me dio un beso muy tibio en mi mejilla.
_ Sabes, eres muy dulce, tan dulce como el dulce de leche...
_ Tú eres una maravillosa mujer.
_ Pero nunca como tu propia mujer (ella estaba por encima de este destiempo), no hay dinero ni cuerpo ni nada que compre la felicidad.
_ ¿Ni siquiera el sexo mas placentero?.
_ Ni siquiera eso, ni siquiera 20 pesos. (ella sabía lo del linyera). Vamos, el tren sale en media hora. Esta noche está programada una especie de fiesta.
_ Ok (o ka), ¿trabajas esta noche?.
_ No, esta noche estoy libre.
_ ¿Quieres acompañarme?
_ Quiero irme a vivir contigo. (ella decía lo que yo quería escuchar, yo lo sabía).
LLegamos a la estación y el movimiento de gente era tranquilo, el feriado se iba y nosotros subimos al tren, son esos momentos en donde uno dejaba un espacio atrás...un espacio/tiempo viejo, una fotografía olvidada sobre una cómoda vieja en bombé.
Apenas subimos los dos escalones del vagón dejé el paquete en el piso y la besé, sus labios eran carnosos y tibios, BB 02 era ampliamente seductora. Ella levantó el paquete y se fue hacia los privados, yo me quedé mirando su "ida" y redescubrí que era tan perfecta como su "venida". Tuve esa necesidad de fumar, abrí la puerta del baño, pasé, cerré y saqué un PM, el vicio podía mas y sobre todo mi manía de encenderlo con un fósforo de madera, me senté en el inodoro de acero inoxidable y pasé al ritual de mis mejores tiempos encendí el cigarrillo y le di una buena pitada, abrí el ojo de buey con su vidrio partido al medio y me llamó la atención que aquí no había tecnología alguna, lo registré en mi mente junto a aquello de las cerraduras y seguí fumando tranquilo y deseando que llegue la noche rápido...el cielo se oscureció de inmediato, me asomé como pude y vi el cielo ponerse impresionantemente azul estrellado como si millones de fogatas hubiesen sido encendidas al mismo tiempo allá en el infinito del universo. Un piano sonó poco a poco y comenzó una canción deseada a la distancia, cerré los ojos, imaginé un puntito azul/celeste y pensé ¿donde estás amor mío que no te puedo encontrar?. 

[[[ Supe ser grande en ella, 
supe quererla
en noches como ésta,
noches de luna espléndida,
tan espléndida como sus ojos azules
y ella supo ser mi noche infinita.
Supe esperarla, 
extrañarla, 
soñarla…
tanto como se sueña una estrella,
sueños de amor crepitando en la hoguera,
fuego de arena 
de un mar
de una noche tan azul como ésta 
tan azul y tan bella
y tan infinita como ella.
infinita como el universo,
lejana como aquellas estrellas,
en noches como ésta
de un silencio mudo
es cuando mi alma se hace pequeña,
pequeña como este mundo
y ya no se si quererla
o tal vez si deseo quererla
aunque ella no me quiera
o tal vez si me quiera,
cara o cruz de distintas monedas,
cara en las noches claras,
cruz en las noches negras
y sin embargo la noche sigue siendo noche
y la noche sigue siendo bella
ni más grande ni más pequeña
simplemente bella. ]]]

Debí guardar un poco de conciencia cuando la tuve...

continuará

No hay comentarios:

Publicar un comentario