miércoles, 5 de noviembre de 2014

La morada del viejo Alarcón 5



Ella despertó con los primeros rayos de luz de la mañana, el sol entraba furioso entre los espacios dejados por la persiana americana de roulí, dio varias vueltas y sintió la suavidad de la almohada rellena con plumas de ganso, era todo tan blanco, tan puro, tan inocente... el velador de kitty aún permanecía encendido, no recordaba ni haberlo encendido ni apagado o vuelto a encender, se sentía fuera de toda la historia, libre, no pensaba demasiado. Se incorporó, se tocó la piel, la cara, el cabello mas largo, mas dócil. Su ropa interior ahora tenía estampas de kitty, fue hacia una cajonera tan blanca como el resto de los muebles con un gran espejo en su centro exacto, se vió tan diminuta, tan pequeña que no supo casi quien era, 6, 7, tal vez 8 años de edad. _¿quien soy?, ¿qué hago aquí?. (no tenía edad para un pensamiento tan complejo)
_ ¡Maaaaaá!. (gritó)
Nadie contestaba, casi llorando volvió a gritar y nada, salió de la habitación de las edades, se percató de algún movimiento o ruido, bajó al living y encontró a una señora algo rellena con uniforme, "obesa" se dijo a si misma, se revisó y se encontró delgada, muy delgada...
_ Donde está mi mamá?.
_ El señor está en la pileta señorita.
Ella se vio en traje de baño amarillo patito con volados en su cintura y fue hacia el fondo donde alguna vez paseaban las gallinas.
El viejo devenido ahora en un atlético joven de barba negra nadaba crol en la pileta, ella lo miró y miró, esperó a que él se detenga sobre el borde.
_ Vamos, anímate... vamos a nadar!
_ Quiero a mi mamá!.
_ Ah si, claro... tú mamá. Yo también extraño a mi mamá, pero lamentablemente mi mamá murió hace algunos años, tu mamá... tú mamá, ella no está aquí, ahora, ella está en otra parte, otro tiempo, ven a nadar, tírate y yo te atrapo!....
_ No se nadar, quiero estar con mis padres.
_ Si realmente lo desearas estarías con tus padres, ¿qué es lo que deseas ahora? Aquí tienes de todo, al lado tienes unas pocas cosas pero tienes todos los juguetes que quieras...allá tienes dinero, aquí tienes hasta un piano que jamás podrías comprar en otro sitio. Lejos muy lejos tienes a tu madre, tus hermanos, eres libre de soñar y de elegir, estás donde tu has decidido estar, yo solo te acompaño, soy simplemente parte del camino.
Ella no entendía lo que le decía, vio un inflable que simulaba una orca en el medio de la pileta y se zambulló al agua y nadaba como podía, flotaba, el agua estaba extraordinariamente tibia, el sol pegaba fuerte y allá estaba la orca maravillosa, y él le dijo de ponerse protector solar, el la sostuvo para que flotara de espalda y la llevó hasta la orca.
_ Nada me importa mas que mis padres. (Era raro sentirse tan pequeña y tratar de pensar en lo que había sido hasta hacía unas horas antes, imposible).
_ Sueña entonces con ellos, sueña y tráelos a este lugar, aquí podrán ser felices todos juntos, solo necesitan pensar en ustedes mismos, la felicidad es simplemente eso: pensar.
_ Y después qué?
_ Después nada, solo despiertas y ya.
_ Y si no despierto?
_ Si no despiertas es la muerte y la muerte no es nada, no hay sueño en la muerte, no hay anhelos, no hay amor, la muerte es solo el vacío, un pensamiento muerto, negro, olvidado... hasta que alguien lo encuentra y lo hace suyo y lo aclara, lo realiza, lo adopta y lo realiza. ¿Quieres tomar una chocolatada?. (Y ella asintió con la cabeza mientras le chorreaba el agua desde sus cabellos ahora enrrubiesidos por su cara).
_ Mientras sueñes estarás viva y si me sueñas yo estaré de una u otra forma cerca tuyo.
El gato negro liberado se acercó sigilosamente a la piscina, el viejo/joven Alarcón le pasó la mano por el lomo y el gato se estiró tanto como pudo, casi agachándose, el pelo negrísimo se transformó casi en violeta por la luz del sol, 8 minutos era lo que tardaba un fotón en llegar desde el sol hasta la tierra y el gato se maravillaba por ser tan rápido que podía esconderse antes de ese lapso de tiempo entre las plantas. Maullaba, mostraba sus dientes y se encorvaba. La nena salió de la pileta para correrlo, ella parecía olvidar la realidad, el cerebro, a veces, cuando quiere nos engaña y el gato se dejó atrapar, sabía que la nena no lo ataría jamás a la pata de la mesa.
_ Quiero a mi ma.
El salió de la pileta y le pegó una bofetada que le dejó la blanca mejilla de color rosado, ella llorando lo miró sin comprender el por qué, lo odió y le tuvo miedo a la vez. La nena salió corriendo hasta su cuarto de kitty, él se miró las manos, se odió a si mismo, no podía comprender tanta necedad, la violenta inmadurez lo sobrepasó y arrepentido le vinieron ganas de golpearse a si mismo. Las gallinas corrían en su medio revoloteo al agujero para escapar del gato mas amado que era libre y la nena mas querida ya no podría perdonarlo. El avioncito de papel cayó del cielo mantenido a medias por una brisa suave que nunca alcanzó, el viejo Alarcón ya no supo mas quien era, todo se oscureció después de esos últimos 8 minutos, él no pudo despertar jamás de aquella maldita siesta de verano.

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